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Los 70, la generación que sacudió las bases de la literatura

Medio siglo después, sus integrantes recuerdan cómo fueron sus episodios con la censura y la lucha que ejercieron contra el «viejo mundo» en todos sus aspectos, el cultural y también el político

Portadas de algunos libros publicados por los autores y autoras de la Generación del 70.

Portadas de algunos libros publicados por los autores y autoras de la Generación del 70.

La sala de actos del Edifici Sa Riera celebra durante la mañana de este sábado una jornada de debate dedicada a una generación, la de los 70, que sacudió y transformó las bases de la literatura en Balears. El acto, organizado por El Mirall y la Institució Francesc de Borja Moll, cuenta con la participación de algunos de aquellos autores que sufrieron la censura franquista, denunciaron los males del turismo y lucharon, armados con su pluma, por la libertad.

Guillem Cabrer, Llorenç Capellà, Miquel Ferrà i Martorell, Guillem Frontera, Gabriel Janer Manila, Miquel López Crespí, Biel Mesquida, Maria-Antònia Oliver, Baltasar Porcel, Carme Riera, Miquel Àngel Riera, Antoni Serra, Jaume Santandreu, Gabriel Tomàs, Antònia Vicens y Joana Serra de Gayeta, entre otros, integran esta generación literaria, definida por Josep Maria Llompart como «una hornada sorprendente e interesantísima de narradores aparecida en los alrededores de 1968». Autores que, bajo la influencia del Mayo del 68, lucharon contra el «viejo mundo» en todos sus aspectos, el cultural y también el político, y que se abrieron a todas las experimentaciones literarias, llegando a «transformar el mundo de las letras en Balears», como bien indica el filólogo y promotor cultural Antoni Mir i Fullana, responsable de la revista El Mirall.

«Ellos y ellas fueron protagonistas de la primavera literaria de Mallorca, una hornada de autores y autoras que, por suerte, continúa escribiendo en muchos casos y que han marcado toda nuestra vida literaria. Una generación que vivió la posguerra, los durísimos años 40, y que comenzó a escribir en tiempos de censura. Rompieron con esquemas anteriores y, deseosos de una sociedad más libre, fueron partícipes de toda la regeneración política y social que precedió a la caída del franquismo», apunta Mir.

Gabriel Janer Manila (Algaida, 1940) fue uno de esos escritores que se las vio con la censura. «Mis primeros libros cargaban contra una sociedad rancia, profundamente marcada por el franquismo, contra una sociedad de vencedores y vencidos, y quería romper con todas aquellas costras que no dejaban evolucionar», señala.

Su primera novela, L’abisme (Premi Ciutat de Palma en 1967), «fue mutilada» por los censores, al igual que Han plogut panteres (1971), de la cual «se cortaron páginas y más páginas». Una represión que no dejó de perseguirle y que le llevaría, con L’agonia dels salzes (1973), a padecer un proceso. «La censura fue cruel», espeta el autor de aquel libro que en un momento determinado describía un campamento del Frente de Juventudes.

También cruel fue la explotación de la gente, del paisaje y del turista que vio y vivió muy de cerca Antònia Vicens (Santanyí, 1941) mientras trabajó de secretaria en el Ariel, uno de los hoteles de la costa de Cala d’Or. La autora de 39º a l’ombra (1967), obra que ha sido reeditada por Lleonard Muntaner y en la que denuncia la explotación laboral de las kellys, no deja de azotar, medio siglo después, a un monstruo, el turismo, implacable en su avance. «Mallorca ha perdido su conciencia y sus raíces, y no creo que las recupere. Hace tiempo que Mallorca ya no es Mallorca. Su paisaje se ha ido destruyendo, también su lengua. La Mallorca de ahora es consecuencia de todo aquello. Muchos turistas solo venían el fin de semana a beber. El botellón empezó a finales de los 50», afirma.

No son pocos los autores de la Generación del 70 que siguen en activo aunque otros, como Antoni Serra (Sóller, 1936), han decidido dejar de escribir. «Ya estoy muy cansado y desanimado. Prefiero no tener más disgustos», confiesa el autor de Marius, novela que ha recuperado la Nova Editorial Moll medio siglo después de que fuera secuestrada y destruida por el franquismo.

«Fue mi primer libro y fue la segunda obra secuestrada en el estado español», recuerda Serra, a quien se le acusó de atentar contra la moralidad católica, los principios de la Iglesia, el orden público y la seguridad general del Estado. «Aquello me cayó muy mal y me enfadé muchísimo», confiesa un escritor que quiso romper con «una sociedad indiferente, cuyas gentes callaban y obedecían».

50 años después, hay relevo. «La literatura catalana está viva. No vivimos una gran euforia pero sí tiene una continuidad, con escritores buenos e interesantes, como pueden ser Sebastià Alzamora, Miquel Àngel Vidal o Pau Vadell», comenta Janer Manila.

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